Alice abre esa puerta de roble y nos hace pasar primero dejándonos ver una hermosísima casa ya equipada con muebles y electrodomésticos, porque así la habíamos alquilado. Lo primero que hicimos fue recorrerla y después sentarnos a cerrar el trato en la mesita de vidrio con cuatro sillas. En la planta baja se encontraba el lavadero, la cocina, un living con unos sillones de cuero color natural, una mesita ratona y un televisor plasma. Tenía una escalera de madera que te conducía al segundo piso, en donde se encontraban dos habitaciones con camas matrimoniales, una habitación más que cumplía la función de cuarto de huéspedes y el baño. Precioso.
-Bueno chicas, tomen la llave – Alice entrega la llave a Belén mientras yo terminaba de firmar unas últimas hojas- que tengan mucha suerte y cualquier cosa me llaman.
-Muchísimas gracias Alice, estamos muy contentas –digo dándole las hojas con la lapicera.
-Ok, me voy a ir yendo que tengo que ir al aeropuerto a buscar a otras chicas de Bélgica, nos vemos! –me dice mientras que Belén la acompañaba a la puerta,
Ni bien pisa el exterior, agarro mi celular y le mando un mensaje a mi madre avisándole de la nueva adquisición, le cuento los detalles eufóricamente mientras ella estaba igual de feliz que yo y me pasaba para que hable con toda la familia. Mi amiga volvía a recorrer cada sector de la casa para familiarizarse con el entorno mientras iba escribiendo mensajes en su celular para ser enviados a Buenos Aires.
-Bueno, ¿qué vamos a comer? No compramos nada ni le preguntamos a Alice sobre los negocios de acá, llamala- le digo a Belén mientras nos sentábamos a tomar el mate que había llevado desde mi país natal. Mi amiga se comunica con la martillera mientras anota y grafica una especie de mapa en los pañuelitos descartables que encontré en mi cartera. Yo aproveché para cargar la batería de la notebook y twittear desde el celular: ‘La casa es hermosa, pero tenemos hambre y no sabemos ni donde estamos paradas! :B’. Podía ver un ‘vía Blackberry desde Londres’ debajo de mi tweet. Empezaron a caerme notificaciones preguntándome acerca de todo lo que pasaba en el nuevo país. Veo que Belén termina de hablar con Alice, agarra una campera y las llaves y me dice que ya tiene un mapita en donde está el supermercado más cercano. Abre la puerta y una ventizca llena de hojas secas el hall de la casa. Agarro mi saco y mi gorro frigio y salimos en busca de comida. En el camino, mientras luchábamos contra el viento otoñal pudimos ver una especie de bar o boliche con un cartel que indicaba que esa misma noche sería inaugurado. Nos miramos con Belén y largamos al unísono un: ’’¡Esta noche venimos!’’
Luego de casi una hora y media de caminar en busca de comida, pudimos ubicarnos en el supermercado ‘’Miracle’’, sí, un milagro era llegar vivas con el estómago vacío a ese sitio. Vimos que en los primeros estantes de las góndolas vendían hamburguesas recién preparadas, nos abalanzamos sobre ellas, compramos dos Coca Cola chiquitas y pagamos. Ni bien pisamos la vereda empezamos a desenvolver los paquetes y a pegar los mordiscones como si no hubiéramos comido desde la extinción de los dinosaurios.
Ya con el corazón contento y la panza llena, regresamos a casa y pasamos otra vez por la puerta del bar, esta vez prestando más atención al cartel fluorescente que hacía notar a las distintas bandas que estarían tocando unas canciones, y la hora de ingreso, nueve de la noche. Faltaban solo tres horas y todavía no habíamos ni ordenado la ropa de las valijas. Apuramos el paso y corrimos a nuestras diferentes habitaciones a sacar las cosas y ordenarlas en el placard. Mientras acomodaba la ropa, iba probándome los diferentes vestidos y shorts que tenía y elegía uno para esa noche. Suponía que Belén hacía lo mismo, porque se escuchaba que puteaba porque no encontraba un zapato.
Finalmente, ordené toda la ropa en el placard y encontré algo para esa noche. Se lo muestro a Belén para ver qué opina mientras ella hace lo mismo, y luego corrí al baño a bañarme antes de que entre ella. Me envuelvo en el toallón y salgo para mi habitación, encerrándome para cambiarme mientras oía que inmediatamente Belén abría la canilla de la ducha. Agarro unas medias de nylon y me las pongo delicadamente para no romperlas con mis largas uñas, acto seguido, me pongo el short de jean y la musculosa color natural me la meto dentro del short tiro alto. Me pongo los borcegos y comienzo a secarme el pelo, parecía ser una noche fría. {http://tinyurl.com/7rc7cut}
Belén en cambio, ya salía vestida del baño {http://tinyurl.com/78mnu2x}, había elegido algo más abrigado que yo. Pero a mí siempre me gusto sobrepasar los límites, desde chiquita. Nos maquillamos solo un poco, yo había elegido ponerme un poco de sombra negra y mucho rímel, los labios preferí dejarlos sin pintar, nunca me habían agradado los labiales. Belén se pintó de un color salmón los ojos, un poco de rímel, base y un ligero brillo en los labios. Agarramos nuestros abrigos, las carteras y empezamos a caminar las tres cuadras a donde quedaba el bar.
Pudimos ver unos flashes y varios autos estacionados, seguro que debe haber algún famoso en la inauguración, yo por suerte había llevado mi cámara de fotos. Nos gustaba ser cholulas.
Un patovica alto, de tez morena y muy morrudo nos pide nuestro documento para comprobar de que éramos mayores de dieciocho años. Observa nuestra nacionalidad, nos mira y nos dice ‘Come on argentinian girls’, pasamos y nos sentamos en una mesita ubicada al fondo, pero donde se podía ver bien el escenario preparado con instrumentos para alguna bandita local que tocaría allí. Con mi amiga empezamos a ver unos flashes dentro del lugar y dirigimos nuestra mirada allí, un hombre alto, con anteojos, de piel muy blanca y un batido pelo color castaño rojizo se sentó en una mesa adelante nuestra. Los hombres de seguridad sacan a los paparazzis del bar dejándolos en la calle. Su cara me parecía familiar.
- Che, este chabón me parece conocido pero no tengo idea quién es.
- Si no me confundo creo que es el actor de Crepúsculo. ¡En persona es mucho más lindo que en las películas! ¡Me quiero sacar una foto con él ya! –me dice exaltada y parándose para ir a tomarse la foto.
- Ok, hablale vos, me da vergüenza –le digo mientras dejo la cartera en la silla y tomo mi cámara de fotos.
Fuimos hasta su mesa, en donde se encontraba solo, y Belén se animo a tocarle la espalda cuidadosamente.
- ¡Hola!. Em… puedo foto.. em… ¿puedo sacarme una foto con vos? –preguntó casi temblando mi amiga.
- Claro que sí. –la abraza tomándola de un costado de su brazo y apoyando su cara contra la cabeza de Bell, sonríen para la foto- tu acento no parece ser de aquí. ¿De dónde venís? –le preguntó a ella mientras yo iba a sentarme a nuestra mesa y los dejaba hablando solos.
- Somos…em, soy de Argentina. Perdón, estoy muy nerviosa –le dijo mientras largaba una risita tímida- ¿Sabés que banda local tocará hoy? –le pregunta cambiando de tema radicalmente.
- Según lo que me dijeron hoy tocan The Subways y McFly. Me gusta su música. Escucha, te invito un trago para que se te pasen los nervios –le dice a la rubia y ella levanta su cabeza y asiente.
- Ok, te lo acepto, pero espera que le aviso a mi amiga.
Viene para mi mesa, deja la cartera y me dice algo en voz ultra baja.
- Me invitó a tomar algo, me voy para la barra, si no ves que vuelvo antes de que toquen las bandas vení a rescatarme- dice y da una media vuelta mientras que el actor la agarra de un hombro y yo me quedo sentada sola, en la mesa, esperando a que toquen los músicos.
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