Unos hombres de pelo largo y vestidos de negro comienzan a acomodar los instrumentos sobre el pequeño escenario del bar, y a Belén la podía ver cada vez más cerca y suelta con el actor. Cuatro chicos bien vestidos prueban el sonido, parecían ser los de la primera banda que tocaría. Pude confirmarlo cuando un rubio alto con una guitarra colgada del hombro se acercó al micrófono y se presentó con un ‘’Hola chicos, nosotros somos McFly y espero que la pasen muy bien hoy!’’. Simpático y conciso. Empezaron tocando una canción que hablaba de una rara chica con cinco colores en su pelo, tatuajes bajo su ropa interior y popular ya que todos querían saber su nombre. Me sentía un poco identificada con esa canción, ya que en mi entorno natal se me conocía por tener cuatro tatuajes antes de cumplir la mayoría de edad y por tener el pelo con las puntas teñidas de un color azulado. Pero nadie sabía mi nombre, nunca se lo acordaban.
La mujer que estaba sentada delante mío y me tapaba la visión de uno de los integrantes de la banda se paró y fue para la barra, dejándome ver a un chico con su cabellera rubia toda revuelta y sujeta con una vincha rosada, de baja estatura, un tatuaje que cubría todo su brazo y que se movía tocando el bajo de una manera muy… exagerada. Algo me atrajo de él, era raro. Pero siempre me habían gustado los chicos raros, esa cualidad los hacía más lindos de lo que los veía yo. Y éste era uno de ellos.
Tocan unas cinco canciones más y el otro cantante de sonrisa aparatosa agradece y se despide del público. Se van detrás del escenario y yo aprovecho para levantarme e ir a la barra por un trago, y para ver en qué andaba mi amiga. Me siento en la banqueta de la barra, observando la espalda de Robert y a Belén que estaban a unas cuatro banquetas de distancia, ella me aclara con una sonrisa tímida de que todo está en órden, prefiero no molestarla y saco mi celular para escribirle a una amiga de Argentina un mensaje contándole la situación. Siento una presencia cerca y escucho una voz desconocida.
- Me gusta tu tatuaje –dice señalándome la cruz que tenía tatuada en mi costilla, que se podía visualizar por las mangas de la musculosa, levanto la cara, y ¡era el chico raro de la banda!.
- ¡A mi me gusta mucho el tuyo! Es muy… excéntrico.- no sabía que contestarle de los nervios que tenía- me llamo Bianca- le digo con una sonrisa y entregándole la mano para hacer un choque varonil de manos.
- Perdón, no me presenté, soy Dougie –me dice y agarrá mi mano con el fin de darme un beso en ella, y luego me sonríe –sos muy linda- me sonrojé.
-Ay, gracias, m..me da vergüencita, ¿vos sos el chico de la banda que tocó recién no?- me animé a preguntarle.
-El mismo, me estuviste mirando picarona eh –me dice apretándome un cachete, y yo podía sentir como toda la sangre subía a ellos- te invito unas cervezas, ¿te parece?.
-Bueno- no me quedaba otra que aceptar, no sabía como decirle que no a esos tremendos ojos celestes, yo no tomaba alcohol y no me gustaba para nada la cerveza, pero en fin, acepté.
Tragando la bebida a la fuerza, me solté más y pudimos entablar una conversación, de la que preferímos dirigirnos a la mesa que anteriormente me habían asignado, hablamos de todo, sobre nuestros gustos de música, sobre la banda, sobre mi decisión de haber viajado a Inglaterra, de mi vida en Argentina, de todo. Intercambiamos números telefónicos para volver a salir a tomar algo cuando quisiésemos. Hasta él se animó a contarme que hacía casi un año había salido de rehabilitación tras la ruptura e infidelidad con su novia, una cantante inglesa. Que había estado muy deprimido, que no podía superarlo y que eso había traído unos problemas aún peores a su vida, por eso, decidió internarse por unas semanas. Y logró olvidarse de ella, pudo superarlo, pero que me contaba que tiene miedo de no poder volver a confiar en el amor. Tiene miedo de volver a enamorarse y que pase por otra situación igual. Mientras me contaba todo esto, yo lo miraba con atención y me atreví a agarrarle la mano para acariciarlo y ‘’consolarlo’’. Justo llega un chico alto, de brazos y espalda musculosa que agarra del hombro a Dougie, haciendo que pegue un salto y que yo saque automáticamente mi mano de la suya.
- Hola! –me saluda el desconocido morochón- mi nombre es Harry –me informa y yo lo saludo con un timido ‘’Hola’’- Doug, nosotros ya nos vamos, ¿te quedás con tu amiga?- le pregunta a su amigo.
- Si chicos, vayan, nosotros nos quedamos un ratito más –le contesta.
- Dougie, si querés andá, no te preocupes por esta desconocida que recién conocés eh –le digo mirándolo a los ojos.
- Nah, me quedo, vayan –me dice y le habla a su amigo que le susurra algo en voz ultra baja, y el rubio tiende a largar una sonrisita tímida y vuelve a girar la cara mirándome.
Apenas un vaso había tomado de la cerveza y media botella de Vodka que me invitó él, pero como no me gustaba y no estaba acostumbrada a tomar tanto de golpe, estaba empezando a sentir las consecuencias. Estaba hablando demasiado, veía un poco borroso y literalmente no me podía parar sin marearme. En eso llega mi amiga con el pretendiente.
-Parece que alguien le estuvo dando al trago loco –le dice a Robert mientras ríen de mi estado alcohólico- ¿qué tomaste amiga? Me parece que ya es hora de volver a casa –ella estaba muy lúcida.
- ¿Quieren que las acompañe? Tengo el auto en el garaje de la esquina –dice Dougie.
- No hace falta creo, estamos a tres cuadras de casa –dice agarrando mi cartera y ayudándome a ponerme el saco mientras yo hacía que me peinaba.
- No, mejor llevalas en el auto, mira en el estado en el que está – dice Robert y Belén larga una carcajada cuando se da cuenta de que me había puesto el saco al revés- de paso me podés alcanzar hasta la otra cuadra, en el hotel –le dice Dougie, que acepta mientras saca las llaves de su auto del bolsillo de la campera.
Salimos del bar, Dougie y Belén me llevaban de un costado cada uno. Yo tenía los brazos alrededor de sus cuellos, y levantaba los pies del suelo porque decía que no tenía ganas de caminar. Patética imagen. Llegamos al garaje en donde estaba un imponente Audi q7 color blanco, Belén me sostiene mientras Doug abre la puerta de acompañantes y entre los dos me sientan ahí, el rubio me pone el cinturón de seguridad dejándome caer el bretel del corpiño.
-¿Eh que tocá’ lindo?- le digo inconscientemente y con una voz de colectivero,
- Perdón, fue sin querer – me dice tímidamente corriéndome el pelo de la cara.
Suben Robert y Belén en los asientos de atrás, y él se sienta a mi lado para conducir. Mientras los pasajeros de atrás iban hablando entre ellos, pasándose números de celular , sacándose fotos con caras raras y arreglando salidas para los siguientes días, yo me había puesto a cantar desafinadamente unas canciones que pasaban en la radio, sin saber la letra. Dougie se une a mi idea, cantamos unas dos, tres canciones, cuando Robert nos interrumpe señalando el hotel en donde se hospedaba.
-Acá está bien amigo, gracias eh! –le dice golpeándolo en el hombro a Doug –y a vos te quiero ver pronto –le susurra a mi amiga y le dá un beso en la comisura de los labios.
Volviendo a casa, yo seguía cantando enloquecidamente mientras Belén le daba las indicaciones a Dougie siguiendo el mapa que le había dicho Alice. Después de unas cuantas volteretas y risas pudimos llegar. Belén agradece lo que él hizo y abre la puerta del auto para poder bajar. Yo sentía como si un imán me llevara a la boca de Dougie. Iba y venía, iba y venía. Hasta que me saluda y yo me abalanzo sobre él pudiendo no contener a mi imán imaginario, con la boca exageradamente abierta mientras mi lengua hacía un circuito lavarropas. Él, pobre, me tuvo que seguir la línea. Belén sale inmediatamente del auto y abre mi puerta, sacándome de un brazo. Saludo a Dougie copiándole el guión a Robert, ‘’te quiero ver pronto’’. A lo que chico me respondió con un ‘’Yo también, linda’’.
Me encantó. Siguela, por favor.
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